Ir de visita/Invitaciones

Las zonas más rurales de Twente, la región a la que pertenece Enschede, tienen una costumbre llamada noaberskap (“vecinismo”), que surgió en el pasado cuando un buen amigo o vecino solía entrar en casa por la puerta de atrás. En general, este gesto está mal visto en el resto del país pero en Enschede y Twente ha llegado a convertirse en un marco social que rige las relaciones interpersonales.

 

Durante su visita a un hogar holandés le ofrecerán té, café u otras bebidas. Los holandeses tienen mala fama por el hecho de ofrecer solamente una galleta con el té o café. Si le ponen delante una caja de galletas, se considerará de mala educación que coja o pida más de una. El café suele ir acompañado de un trozo de pastel.

 

Está mal visto que las visitas se queden hasta la hora de cenar. A diferencia de otras culturas, en la holandesa la comida no juega un papel destacado ya que no se considera esencial para hacer que alguien se sienta bienvenido. No espere que le inviten a comer si la invitación así no lo especifica. Durante la comida, recuerde mantener las manos en la mesa y los codos fuera de ella.

 

En las fiestas de cumpleaños o en las bodas se espera que los invitados traigan un regalo. Según la ocasión, los regalos habituales suelen consistir en flores, bombones, perfume, bebidas alcohólicas, libros, CDs, DVDs, vales regalo o dinero (en un sobre cerrado).

 

Una tradición muy extendida es la de servir beschuit met muisjes tras el nacimiento de un bebé. El beschuit es un biscote típico holandés; los muisjes son bolitas de anís de colores. En la región de Twente, visitar a una madre y su recién nacido se conoce como kraamschudden, que podría traducirse como “mecer la cuna”. ¡No hay que tomárselo al pie de la letra!

 

A los funerales solo se acude mediante invitación y puede incluir misa o no. Si el difunto era una persona conocida, o si no se puede localizar a sus familiares y amigos, es posible que se ponga un anuncio en el periódico. Por regla general, la gente suele vestir de manera formal de negro, azul oscuro o gris. El blanco no es un color habitual en los funerales. Por otra parte, los funerales suelen ser acontecimientos silenciosos en los que la gente habla en voz baja y evita hacer muestras manifiestas de dolor. Tras el funeral, el ambiente se relaja de forma notable, especialmente durante la recepción.